Percibo un fenómeno colectivo en el que los individuos tenemos cada vez una autoestima más deficiente y cuando digo deficiente no me refiero a tener una autoestima baja. Me refiero a una parte de la educación sentimental esencial que está fallando en la fabricación racional de la autoestima. La philautía o el amor hacia uno mismo no es algo que en un intento de obtener desde fuera pueda solventarse hacia dentro: a través del éxito, la fama, el poder, el cuerpo y la cara perfecta o el estatus y la imagen pública. Todo esto no son más que sucedáneos de la autoestima y lo paradójico es que cuanto más se consiguen estos sucedáneos de la autoestima más se siente ese vacío existencial que sólo puede solventarse a través del Self, del sí mismo. La autoestima no es algo que te toca en la tapadera de un yogurt al abrirlo, no es ponerte delante del espejo a darte besitos mientras te dices "me quiero". La autoestima es algo que por derecho de nacimiento debería tener todo el mun...