Percibo un fenómeno colectivo en el que los individuos tenemos cada vez una autoestima más deficiente y cuando digo deficiente no me refiero a tener una autoestima baja. Me refiero a una parte de la educación sentimental esencial que está fallando en la fabricación racional de la autoestima. La philautía o el amor hacia uno mismo no es algo que en un intento de obtener desde fuera pueda solventarse hacia dentro: a través del éxito, la fama, el poder, el cuerpo y la cara perfecta o el estatus y la imagen pública. Todo esto no son más que sucedáneos de la autoestima y lo paradójico es que cuanto más se consiguen estos sucedáneos de la autoestima más se siente ese vacío existencial que sólo puede solventarse a través del Self, del sí mismo. La autoestima no es algo que te toca en la tapadera de un yogurt al abrirlo, no es ponerte delante del espejo a darte besitos mientras te dices "me quiero". La autoestima es algo que por derecho de nacimiento debería tener todo el mundo, estamos hablando de una educación fundamental en el valor que implica aprender y enseñar a las personas a abrazar sus miserias, conocerlas, aceptarlas, tenerlas presentes y por lo tanto ser menos vulnerables a los ataques de quienes utilizan esas debilidades para quebrar esa autoestima.
La autoestima sólo nace desde el self porque se obtiene a través del autoconocimiento. Ese autoconocimiento puede darse por distintas vías, cuando emitimos juicios sobre los demás de aquello que no nos gusta sobre ellos, cuidado, presta atención ahí porque generalmente los defectos que no nos gustan de los demás suelen ser proyecciones que hacemos de nosotros mismos. Por ejemplo, el otro día sin ir más lejos estaba estudiando en el salón para las recuperaciones de septiembre y, mi madre estaba faenando de aquí para allá. Hace unos meses vendimos la casa de mis abuelos de Santa Fe (Granada) y ella no paraba de dar vueltas y hablar sobre el tema, "que si los nuevos compradores no habrán podido tocar la fachada porque es patrimonio cultural y pega con uno de los arcos del campamento militar de los Reyes Católicos", "que si ya verás con la escalera de la entrada la de problemas que van a tener con el ayuntamiento porque tampoco se puede tocar". En resumen, que no paraba de interrumpirme, no podía concentrarme y me estaba empezando a crear el juicio negativo sobre ella por ser una egoísta porque necesitaba estar tranquila y en silencio en ese momento. Mi primer impulso fue echarle en cara el despropósito y de repente me di cuenta de algo, que yo soy igual que ella, también tengo momentos en los que cuando algo me inquieta no puedo parar de hablar sobre ello y si en ese momento está viendo una serie que le gusta o está leyendo me da igual lo que esté haciendo no la dejo seguir en paz. ¿Quiere decir que soy una mala persona por estar juzgándola en ese momento? no. Quiere decir que ese defecto que tengo no era consciente de él hasta ese momento y mi madre fue mi espejo. Así que en lugar de reprocharla le dije: "Mamá, entiendo que eso que me estás contando te inquiete y te mueva sentimientos porque es la herencia de tus padres pero, es que esto que estoy estudiando me resulta complejo y necesito estar concentrada, si te parece bien en otro momento cuando esté más tranquila lo hablamos."
Tenemos mucho trabajo racional ahí para conocernos a través de nuestras personas más cercanas porque ellos son un reflejo de nuestras fallas y aprender a identificarlas y aceptarlas en nosotros mismos nos puede dar mucho potencial en nuestra autoestima. De hecho con mi psicólogo uno de los trabajos que hice fue escribir todos los defectos y las virtudes que veía en mi padre y de mi madre. ¿Por qué?, pues porque lo que no me gusta de ellos lo corrijo en mí y lo que me gusta de ellos lo interiorizo en mí. Si quieres gozar de una sana autoestima tu propósito debe ser convertirte en una versión más evolucionada de tus padres.
Presta atención a esas personas que a primera impresión no parecen amables, que no se relacionan contigo como esponjas sino como espejos, esas que si no están de acuerdo contigo te lo hacen saber, las que a través de limites personales te dicen: "por aquí sí, por aquí no". No te están rechazando, te están mostrando precisamente cómo quieren que las trates y eso dice mucho de ellas porque están fomentando autoestima en ti a través del mensaje de: si esa persona no es capaz de respetar mis limites tampoco es capaz de hacerse respetar los suyos.
La autoestima sana exige COHERENCIA entre lo que pienso y le muestro al mundo, entre lo que digo y lo que hago. Cuando vivo en una mentira que desfigura la realidad de mi experiencia me estoy fallando, cuando finjo un desinterés e indiferencia por alguien que me gusta, cuando me vendo al mundo como más de lo que soy, cuando estoy enfadada y la realidad es que estoy triste, cuando soy sarcástica con alguien y lo cierto es que estoy herida, cuando me he mostrado como una víctima y lo cierto es que estoy siendo una manipuladora, cuando soy cínica y niego lo que es cierto y, lo cierto es que sigo siendo una manipuladora, cuando digo que sí cuando en realidad quiero decir no, cuando soy amable con todos menos con la persona que realmente se lo merece porque tengo confianza en que me lo va a tolerar, cuando me aferro a falsas creencias para justificar mi mala actitud, cuando permito y acepto silencios que comprometan sentimientos respecto a principios que no comparto, cuando digo que admiro a mi pareja pero la engaño con otra.
Cuando el yo interior y el yo que se ofrece al mundo no se contradice, entonces podemos empezar hablar de autoestima. Existen estudios de psicología social que demuestran que no está del todo respaldado cuán de importante es el fomento de la autoestima. Lo respeto, pero no lo comparto. Una autoestima deficiente es una sentencia segura a ir por la vida sintiéndote una impostora, el miedo al rechazo de cuándo se van a dar cuenta que no soy para tanto, porque lo que más temo de los otros ya me lo estoy haciendo a mi misma rechazándome.
Para ser auténticos hace falta tener coraje e independencia y esas personas cuando las conoces te das cuenta que están muy lejos de gustarle a todo el mundo a pesar de que la calidad de sus relaciones es notablemente superior a la de la mayoría. Es esa autonomía emocional que las caracteriza lo que las hace ser más honestas sobre lo piensan y como no tienen miedo de ser quienes son, a menudo despiertan la hostilidad y la envidia.
Se habla de que las personalidades narcisistas tienen una autoestima muy elevada y esto es cierto, pero con matices. Un narcisista tiene una autoestima elevada, efectivamente, pero es una autoestima inestable porque son extremadamente vulnerables a las críticas y sabes ¿por qué?, pues volvemos a lo mismo porque no se conoce a sí mismo y es muy sensible a cualquier desaire que amenace su autoconcepto irreal que se han creado, cuando los demás cuestionan o desvirtúan el retrato tan halagador que tiene de sí mismo.
Una plataforma petrolífera puede resistir en mar abierto, incluso cuando las olas son tan gigantescas que parecen engullirla. Una estructura de ingeniera de este calibre te hace pensar que para que esto sea posible tiene que estar bien fija en el fondo del mar, como los pilares de un puente. Pero aquí está lo sorprendente, en aguas abiertas de miles de metros, estas plataformas no están fijadas en nada. Permanecen flotando y aún así una tormenta en mitad del océano no tiene la fuerza para moverlas de su sitio. Todas enfrentan el mismo reto de ingeniería, permanecer en su sitio donde el fondo del mar está fuera del alcance.
Casi toda la estructura se arma en tierra, la estructura de acero, los equipos de perforación, hasta los camarotes de tripulación, después varios remolcadores la llevan hasta mar adentro. Lo que decide si se mantiene estable es lo que pasa cuando llega y cuando la sujetan en su sitio; primero bajan unas anclas hasta el fondo que son unos cilindros de acero hueco que se asientan en el lodo y, entonces una bomba les saca el agua de adentro; al vaciarse la presión del mar los empuja hacia abajo y los entierra en el sedimento. De ahí salen unas cadenas que sujetan la plataforma y que le impiden irse con el viento y la corriente pero, las anclas no son las estructuras principales que hace que resistan semejantes olas, eso lo consigue la forma del casco, la parte más pesada de la plataforma que más se hunde a propósito muy por debajo de la superficie y eso es importante porque la fuerza de las olas se concentra arriba cerca del aire, más abajo, el movimiento del agua pierde fuerza muy rápido. Así que la cubierta se balancea al son del oleaje mientras que la base en lo hondo se mece mucho menos y debajo del agua se ajusta sola. Tiene tanques que mete o sacan agua para repartir el peso y mantenerse derecha y así aunque parezca que le ganan las olas engulléndola bajo el mar no es lo que pasa porque usa su forma, sus anclas y su peso para no pelear contra el mar, sino para sostenerse y mantenerse.
Una autoestima que es estable es como una base petrolífera en mitad del océano, lo es porque no depende de la validación externa y cuando recibe una crítica ya sea constructiva o destructiva no se ve amenazada en su integridad, porque la persona se autoconoce y si es cierto lo que le están diciendo lo asimila como una verdad más sobre sí mismo que puede corregir y si no lo es, no lo integra y comprende que ese juicio o ese ataque habla más del la otra persona que de él.
Yo lo llamo en mí el descenso de la diosa o como lo expresa Alexandre Cabanel en su obra "El Ángel Caído" la divinidad conociendo su propia imperfección.

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