Percibo un fenómeno colectivo en el que los individuos tenemos cada vez una autoestima más deficiente y cuando digo deficiente no me refiero a tener una autoestima baja. Me refiero a una parte de la educación sentimental esencial que está fallando en la fabricación racional de la autoestima. La philautía o el amor hacia uno mismo no es algo que en un intento de obtener desde fuera pueda solventarse hacia dentro: a través del éxito, la fama, el poder, el cuerpo y la cara perfecta o el estatus y la imagen pública. Todo esto no son más que sucedáneos de la autoestima y lo paradójico es que cuanto más se consiguen estos sucedáneos de la autoestima más se siente ese vacío existencial que sólo puede solventarse a través del Self, del sí mismo. La autoestima no es algo que te toca en la tapadera de un yogurt al abrirlo, no es ponerte delante del espejo a darte besitos mientras te dices "me quiero". La autoestima es algo que por derecho de nacimiento debería tener todo el mun...
Este es Lucifer, míralo bien, lejos de la idea preconcebida demoniaca, con patas y cuernos de macho cabrío, serpientes y otras criaturas reptiles; o como se le relata en el Nuevo Testamento "El dragón del Apocalipsis". No es un engendro, no parece un monstruo ni es aterrador. La figura del mal no ha perdido su belleza, es un hombre joven, atlético y vigoroso es innegable su hermosura cautivadora. Esta obra de Alexandre Cabanel, 1847, nos presenta una visión compleja, alternativa y conmovedora de este personaje bíblico que incita a cuestionarnos nuestras propias creencias y valores. Representa la caída de Lucifer del reino de los cielos por rebelarse contra Dios. Su cuerpo es perfecto pero ha caído. Lucifer, en latín su nombre significa "protector de luz". El cristianismo nos representa a este antihéroe controvertido como un ser malévolo, sibilino, profético y oscuro. Pero si lo analizamos más a fondo a través de esta obra, Lucifer es castigado al ostracismo te...