De una novela de Julio Verne se me cayó el otro día un impreso con el sello del instituto de FP donde daba clases mi padre en 1987. Yo tenía ocho años. Llevaría allí desde entonces, cuando me regalaron la colección de los Viajes extraordinarios. Como los profesores se llevan trabajo a casa y yo siempre he usado de marcapáginas el primer papel que encontraba, debí de robarlo de la mesa de mi padre y lo metí en las tripas de Miguel Strogoff, donde ha pasado 35 años. Es un parte de faltas de asistencia de una alumna muy aficionada a fumarse las clases, cumplimentado con caligrafía meticulosa y picuda, esa que solo se usa en las cartas de amor y en las sentencias de muerte. A la absentista se le iba a caer el pelo, pero el hijo del profesor se interpuso e impidió que el castigo se tramitase. Olé por ella y olé por mí, Robin Hood infantil e inconsciente. Los institutos de FP y de bachillerato del pueblo ocupaban el mismo recinto, en edificios vecinos, pero tan ajenos en...
Somos una generación que como borregos estamos poniendo en práctica años de enseñanza de nuestros padres. Personas con una falta de inteligencia emocional brutal, con una inseguridad terrible cuyo origen se remonta a una ausencia de afectividad de sus padres, de las estúpidas enseñanzas estereotipadas como verdades absolutas incuestionables sobre cómo deben ser las relaciones de interpersonales , o por traumas vividos en algún momento de sus vidas y que no tuvieron las herramientas psicológicas para saber cómo gestionarlo. Y con todo ese déficit que llevo como lastre pues decido juntarme con otra persona y crear un proyecto de vida en común. Éste es el ejemplo real de la mayoría de las relaciones de pareja de nuestros padres y de hoy en día. Según las estadísticas el 50% de las que se inician, acaban en separación y del otro 50% que se aguantan, el 80% manifiestan no ser felices en dicha relación. Si estos datos estadísticos ya de por sí no son muy ale...