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El Ángel Caído

 

Este es Lucifer, míralo bien, lejos de la idea preconcebida demoniaca, con patas y cuernos de macho cabrío, serpientes y otras criaturas reptiles; o como se le relata en el Nuevo Testamento "El dragón del Apocalipsis". No es un engendro, no parece un monstruo ni es aterrador. La figura del mal no ha perdido su belleza, es un hombre joven, atlético y vigoroso es innegable su hermosura cautivadora.
Esta obra de Alexandre Cabanel, 1847, nos presenta una visión compleja, alternativa y conmovedora de este personaje bíblico que incita a cuestionarnos nuestras propias creencias y valores. Representa la caída de Lucifer del reino de los cielos por rebelarse contra Dios. 

 

Su cuerpo es perfecto pero ha caído. Lucifer, en latín su nombre significa "protector de luz". 
El cristianismo nos representa a este antihéroe controvertido como un ser malévolo, sibilino, profético y oscuro. Pero si lo analizamos más a fondo a través de esta obra, Lucifer es castigado al ostracismo terrenal por tener la osadía de cuestionar a Dios aceptando y rechazando ideas conforme al autoconocimiento individual que posee.

 

Cabanel no pinta al demonio, pinta el instante exacto de la derrota. El precio de la libertad cuando la inteligencia y la rebeldía se convierten en soledad. Y en esa melancolía Lucifer se da cuenta que soledad no es la ausencia de compañía sino la distancia a la que estamos de conocernos a nosotros mismos. 
La expresión facial y su postura corporal permiten comprender lo que está pasando en su mundo interior e interpretar sus emociones. 
                                                

 

Su mirada es penetrante e introspectiva reflejan ira y resentimiento. Aunque sus ojos están lacrimosos no suplican clemencia al altísimo. Lucifer no mira al cielo, para él no hay pasado ni arrepentimiento, mira hacia el presente infinito, lo único que le queda. No es el mal encarnado, es el orgullo que se niega a obedecer. Tampoco es soberbia es honor y dignidad hacia sí mismo.

Su postura recostada bocarriba refleja que está derrotado pero no destruido. Sus alas se oscurecen por las puntas como si comenzaran a necrosarse, sin embargo ni siquiera el todo poderoso ha podido "córtale alas".   

 

                                                               
                                                  

 


Ambas manos están cogidas entre sí. Simboliza cómo en momentos de crisis se sostiene a sí mismo, su máximo exponente. 

 

    
                                      

 


Los ángeles en el cielo lo miran desde arriba con condescendencia, se dirigen a alabar a Dios. 

 

El fondo en penumbra y el vacío acentúan la soledad de Lucifer.  
Su musculatura congestionada somatizan la ira e impotencia que está sintiendo.  
Tal vez el sentido de la vida no sea ser felices, sino ser conscientes, la obra esconde un mensaje, la divinidad no está en el cielo está en la mente humana. Para alcanzar el cielo paradójicamente Lucifer tiene que renunciar a él. "Un curso de milagros" también lo dice así: << el cielo es la opción que debes escoger cada mañana>>. El cielo de la lucidez.

 

Este es Lucifer, el primer apóstata que prefirió caer antes que obedecer. No es sólo un demonio, es el ángel que se rebeló contra Dios. 
La lucidez de Lucifer.

 


                             


    Patricia Gara                                                                                                       08/02/2026



  

  

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